sábado, 25 de diciembre de 2021

 Hay días en que te levantas de la cama sin pensar en nada, como digo yo: con el disco duro en blanco, dispuesto y virgen para grabar un nuevo archivo vital. Pero existen otros momentos, otros despertares, en que la información que se gravó en nuestra memoria, aflora sin remedio. Hoy es una de esas mañanas, ¿A cuántos seres queridos hecho de menos al levantar este día de Navidad?, a mayor edad, mas personas van apeándose de nuestro camino, aún siendo todos seres que nos habitan y que forman parte de nosotros.

Hoy, al abrir las cortinas rojizas de mi habitación, a modo de telón del teatro de la vida, por mi ventana pude ver la misma plaza de todos los días, con las mismas ausencias de siempre... 


LA PLAZA

 

De nuevo da comienzo la función:

el telón, como alas de ángel caído,

eleva el vuelo sobre el escenario;

la mañana se despereza y trina.

 

Se oye algún tono agudo, alegre e infante,

pululando los estambres de un banco

en la plaza, hormigón que toma vida,

al compás del aroma a pan reciente.

 

La riada de filamentos de luz

se tamiza entre el fractal de magnolias,

tiñe el columpio de seres efímeros

que simulan a los niños futuros.

 

La ciudad, siempre la protagonista.

Nosotros, los actores secundarios,

somos fácilmente reemplazables,

basta que el guionista nos trueque el sino.

 

Se improvisa el diálogo cada día.

Siempre son las mismas cortinas rojas

mas nunca se interpreta la misma obra.

 

Hoy la lluvia quiso cambiar forillo,

los charcos de la plaza —son espejos—

nos devuelven, por un día, los rostros

de aquellos que alguna vez la habitaron.


sábado, 11 de diciembre de 2021

 Hoy ha sido un día muy especial, mi amigo y compañero de Tertulia, Eugenio Barriola, ha dado a luz a su primer hijo literario en el Espacio Quiñones. De nombre le ha puesto "Litoral de Tinta" y a mí me tocó el honor de susurrarle los versos a modo de nana, a duo con su padre, de su primera página, despacito, a media voz, para que despierte poco a poco de su letargo y se muestre a las aguas del atlántico con toda la fuerza de la poesía.

Vaya para Ikastun (Aprendiz como gusta de llamarse) mi videopoema de este finde.

Mucha suerte, compañero, y a volar en manos de las musas.




A EUGENIO BARRIOLA POR SU “LITORAL DE TINTA”

Yo también quiero pronunciar tu nombre;

recoger de la tierra lo que araste

con la pluma de la tinta mojada.

 

Las lágrimas, Eugenio, no son agrias 

tras el vendaval del abrazo puro,

ofrenda de flores de agua salada.

 

Si desaparece el azul del cielo

tras las férreas rejas de tu ventana,

tu claustro acabará siendo mi claustro

y no volverá a brotar la ilusión.

 

Florecerán las alas de tu pecho,

volarán libres de aprensiones vanas

pues el impar no refleja

igual en el espejo,

y tú, al fin, seguirás queriendo.

Lo prometiste.


domingo, 5 de diciembre de 2021



¡¡¡Va por todas!!!





Surcos de rabia por tu blanca tez,

esperas a la perdida conciencia

de aquel que fue y ya no es,

—mientras ardes en un infierno ajeno.

 

Sabes que gritar no mueve desiertos,

sólo el viento levanta sus arenas

y aún así no encuentras el momento

de girar en contra de tu planeta.

 

Y aquel que fue y ya no es.

Antes seda y ahora látigo,

palabra de amor y ahora soez,

derrama sobre tí el desasosiego.

 

Viste blanca la calma

en contra de su naturaleza cruel,

sobrevuela negruras,

¡abandona el que fue tu nido y cárcel!

 

¿Y ahora dices que no lo conoces?

Es tu nombre, tu nombre de mujer

¿ves? ¡es tu dulce nombre de mujer!


sábado, 27 de noviembre de 2021

 Este sábado celebramos una nueva Tertulia de Puertas Abiertas en el rincón de la poesía del Parque Genovés. El tema, puesto esta vez por nuestra querida Larisa, fue "Ausencia".

 

Dio muchísimo juego dando lugar a hermosísimos poemas y a una suerte de suelta de sentimientos y de opiniones que otorgaron cuerpo de prestancia y elocuencia a nuestra tertulia. Hoy mi video lo compone uno de los poemas que declamé en el inmejorable espacio poético: "Sin ti".



A veces suena la canción nonata,

arde el hielo breve de unas palabras,

renace el sol en el ocaso oscuro,

muere el día en el pan

reciente del mañana.

 

A veces una montaña es pradera

y la escalera empinada es rellano;

un reloj mana arenas en la orilla

del sendero infinito

que recorre mis venas.

 

A veces el ciclón es pura calma;

el satén de seda, papel de lija;

seré la víctima propiciatoria

del altar de tu cama

pleno de tu silencio.

 

A veces la penuria es abundancia;

el plomo de ojos, oro de alquimista;

el océano entero en una gota:

la lágrima salada

que desmonta certezas.

 

A veces, solo a veces,

nada tiene sentido,

todo se acota al dolor de tu ausencia.

lunes, 22 de noviembre de 2021

 Hoy compartí paseo por las calles de Cádiz con mi gran amigo, editor y poeta: Manuel Rivera. Venido de Tarraco aunque nacido en Córdoba. Estuvimos escudriñando por las librerías de Cádiz en la búsqueda de unos libros, de materia específica, para documentar un proyecto común, de momento, en mente y, esperemos que más pronto que tarde, tome cuerpo en forma de libro.

 

A él va dedicado mi videopoema de este finde.




OCURRIÓ EN CÁDIZ

 

Nos cogió en la terraza de un bar,

enjugábamos incomprensiones

dentro de una jarra de cerveza,

hablábamos sobre la amistad.

 

Adoquinado granito gris

que oscurecía, de repente,

al compás del nublado gris

—al ritmo que se consumía

un cigarrillo entre tus dedos—

como aquella excusa tan inútil

de una nueva estúpida ausencia.

 

Ida y vuelta circunnavegamos

y, a veces, incluso nos reímos,

tú con la risa extraviada, a veces.

 

Por tomar la vereda del cante,

un solo número y dos libros:

son tesoros entresacados

del desván de un dispuesto paseo.

 

Y, casi de repente, la lluvia.

Nos cogió en la terraza de un bar.

sábado, 13 de noviembre de 2021

 Cuando todo se hunde a tu alrededor, cuando vienen mal dadas, consuela tener la esperanza del abrazo amigo, de la voz que te anima a seguir caminando a pesar de lo angosto del camino.


¿Y LAS MEDUSAS?

Pero ¿y las medusas en los remansos?

Nadie se atreve a entrar en esas aguas,

mejor mirar desde la orilla ajena

a cuenta del ahogo

de aquellos gritos sordos.

 

Pero ¿y los mil arroyos desbordados?

Ninguna mano detiene esas aguas,

mejor mirar la riada y su equipaje,

a pesar de fluir hogar,

historias y paisajes.

 

Pero ¿y los epígrafes de la ausencia?

Ningún cincel daña ya el mármol plano

al herir con un nombre su finura.

Espera una avenida,

paciente, blanco y ufano.

 

Pero ¿a dónde el amparo

de unos brazos clementes,

la oración al susurro de unos labios?

domingo, 7 de noviembre de 2021

A veces las aguas no bajan mansas. A veces, a lo largo de la convivencia, surgen desavenencias y desencuentros que nos llevan a pensar en una guerra total; cuando en realidad no es más que una simple escaramuza. Nada que no se pueda reparar con la pomada del amor y del deseo...


FUIMOS MAREA

Pliega las velas, el vendaval arrecia

y el pavoneo de tu goleta aturde.

Al desaire escudriñas.

Enfilas la proa rumbo hacia el vacío

que rebosa las lindes de nuestro mar.

Sentimental tsunami.

Nos cruzamos, tu babor con mi babor,

la urgente tempestad alivió el saludo.

Batalla de miradas.

Un disparo, desde el cañón de tu boca,

desarboló por completo mi cubierta.

Huérfano de defensas.

Quedé hundido, sin la bélica respuesta

de roncas palabras, sin versos ni tiempos.

El hiriente silencio.

Ardí en el valor de todos los deseos,

lancé mi cuerpo al abordaje del tuyo.

Fundidos fuimos marea.


 Hay veces que por aparentar ser más eruditos forzamos el idioma hasta la impostura (click sobre imagen o enlace) EL IMPOSTADOR Hoy toca pon...