En los tiempos que nos ha tocado vivir, cuan difícil es respetar las ideas de otros, estar dispuestos a reflexionar sobre nuestras propias ideas hasta ser capaz de modificarlas, al darnos cuenta de que, quizás, estábamos equivocados
Hurgar las entretelas de mi discurso
descoser frases, axiomas y motivos,
como quien desmonta un traje ejecutivo
y teje una confección a su medida.
Piensa deshacer mi cama recién hecha,
remover las botellas del mueble bar,
conjugar de irregulares ser y estar
envenenar mi gato con su comida,
Resolver los seis problemas del milenio,
engarzar un argumento sin premisas,
andar mis senderos privados sin prisas
ganar con cartas marcadas la partida.
pretende discutirme hasta el oxigeno
convertirlo por su provecho en ozono
devorar mi estampa como hijo de Cronos
robándome los huecos de las palabras.
Aún así, descanso mi brazo sobre su hombro,
prestándole mi oído limpio a sus argumentos,
cuan difícil es, cuando llegan estos momentos
respetar las sandeces que rebuznan los otros.