domingo, 29 de marzo de 2026

 Es curioso pero la fortaleza, la seguridad en uno mismo, a veces es consecuencia de la relación con la persona amada. A mayor amor, mayor certeza.


Si en alguna ocasión me ves rendido

niégame los nuevos amaneceres,

no mereceré recibir al orto,

entrégame el escudo de tu pecho

haz de este monigote, tan cobarde,

el catafracto al trote más temible.


Si alguna vez me ves ido en la duda,

detráeme el aroma a madrugada,

dona al olvido la dama de noche,

vela mi duda al pliegue de tu sábana,

al fuego de tus labios por fraguarla,

siendo ser a este indeciso fantoche.


Si tu piensas que soy roca encurtida

a la que no le afectan temporales,

efigie sin ver caer una lágrima,

unos labios vírgenes de lamentos.

mírame, porque sin ti no soy nada,

eres orto y ocaso, mi única certeza.


 ¡GUERRAS NO! 


Quisiera que mis palabras volaran

bajo los cielos libres de las ágoras,

prestarles mi garganta a los que claman

o clamaron hasta perder el alma,

llenarles las manos con acuarelas

para que nunca más reinen los grises,

esos grises que pintan a las guerras

de todas las penas grises.

Todo pierde su color, son tinieblas

la pólvora ahoga la luz de la tierra,

sólo el fuego ilumina por instantes,

las mantas cubren, sobre el gris desierto,

el fruto del vientre de cada madre.

A hierro seguimos matando y muriendo,

a hierro los niños pierden sus miembros,

a hierros grises, grises hierros.

Allí se mató en nombre de la Cruz,

allí se mata por la piedra negra AlHajar alAswad

o se ajusticia al pueblo no elegido

en nombre de la justicia divina

en lienzo tejido de Tierra Santa.

Allí es la fe ciega la que asesina,

su Dios es poderoso caballero.


 Cosas que pasan, se cuentan y no te creen, eso nos pasó ayer a Manuel, Pere, Ricardo y a mi...


FUERON TRES YANKIS

Es acaso por no existir razones,

cuando nos llega la mayor sorpresa,

unas manos extrañas que se estrechan,

incrédula dádiva de sabores.

Vinieron de alta mar en buque insignia,

a recalar remanso de estas aguas,

lengua de pólvora y acero de fragua,

capaz de confundir paz e ignominia.

Fue ayer noche, viernes trece, calle Ancha,

a donde el norte se hizo más humano,

rindiendo simpatía en avalancha.

unas palabras, unió cual estacha

dos mesas, mundos mucho más cercanos,

anónimos a los que dar las gracias.


 No sé si alguna vez se han planteado confesarle a un papel en blanco lo que es incapaz de confesarle a la persona amada...


LA CARTA


No sé si algún día leerás esta misiva

ni sé el cajón en donde esperará tu mirada,

ni la mano curiosa que me delatará.

Este folio, ahora en blanco, pronto teñiré

con la nostalgia despiadada de lo perdido,

el confesionario velado de mi pecado,

trataré de imprimir mi culpa en cada palabra

diluiré tu perdón con la humedad de una lágrima,

todo un mar azul extendiéndose en una mancha.

siempre sobreviví en la farsa, en mi propio engaño

piensas que nunca fuiste mi mayor prioridad,

precisamente por eso es mi triste naufragio,

nunca hubo mayor prioridad que hacerte feliz

ni mayor fracaso que no haberlo conseguido.

no plasmo excusas donde no me la solicitan,

libre de voluntad vuelco, sobre el papel, mi alma

y aunque herido por el más duro de los fracasos

en lo que nunca te fallé es en mi amor sincero.


 A veces, se llega a amar tan intensamente, que se puede llegar a pecar de ingenuo


INGENUO

A pies juntillas acaricié tu nombre

por la ladera de mis entendederas,

a ciegas me deje llevar de tu mano

hasta el remoto confín de tu cobijo,

Sin embargo, en las líneas del sendero,

nunca me sentí perdido, aún en sueños,

disfruté de caminar siempre a tu vera,

tu aroma señuelo, tu calor abrigo,

el tono de tu voz adereza el aire

que, aunque sin pretenderlo, yo lo respiro.

dibujé ángeles de nieve con tu rostro,

empañé espejos del vaho de tu aliento

y escribí de versos nuestras iniciales.

Ahora, caída la venda en las palmas,

tan desnudo como Adán en tu paraíso

sin una hoja de parra, expuesto al peligro,

por vez primera me reconocí ingenuo,

gobernando tu reino de los ilusos


 Hoy, pasado ya el trance del adiós de mi madre, queda manifestar el agradecimiento enorme al trato dispensado, tanto a ella como a todos nosotros, por parte del personal de Digestivo de la sexta planta del Hospital Puerta del Mar de Cádiz. Amabilidad, humanidad, disposición, profesionalidad, aptitud y actitud digno de mención por lo excelsa que ha sido, desde limpiadoras, auxiliares, enfermería y facultativos, la atención prestada. 

Así mismo, nos ha sobrepasado la masiva presencia de familiares, amigos compañeros de trabajo, compañeros de tertulias, vecinos, conocidos tanto de nuestra madre como de cada uno de nosotros, en las instalaciones del tanatorio de Servisa. Ha sido un no parar de cariño y apoyo recibido. La familia se ha sentido muy querida y eso es mucho de agradecer. Gracias, Gracias y mil gracias a todos los que de una u otra forma nos han manifestado sus condolencias. Seguro que mi madre, allá donde esté, se ha sentido muy orgullosa y complacida de recibir tanto amor.

(Click sobre enlace o imagen para ver videopoema)



Doce y diez, se despejó la mañana,

el cielo semanas gris, abrió azul,

libró de su prisión, partió a la luz,

a nosotros nos invadió su calma.


Ya que no estás postrada entre las sábanas,

vuelas libre sobre  plata aguazul,

niña en la caleta, reina del sur,

son de cuna de la menguante luna.


Te fuiste, pero no te vas, estas anclada

en la bahía añorante de nuestros pechos,

dispuestos a cumplir con la palabra dada.


Para siempre juntos, madre, familia unida,

la niña con nosotros, aún duro el trecho.

tranquila, nada has de temer con tu partida.



 Después de entregar tu vida en una relación, de haberlo dado todo, cuando te abandonan, ¿qué te queda?


SOLA

Después de darlo todo, ¿qué me queda?

sentir pena de unas manos vacías,

el temor de haberme vaciado el alma

para notar el frío de su hueco.


Fui único versículo de tu biblia,

calor que buscabas entre las sábanas,

el beso del adiós en tus mañanas,

la idiota que creía tus mentiras.


Nada pedí y ahora ya nada quiero,

pensaste que el amor es cambalache

un juego milenario para dos

sabiendo que al jugar solo gana uno,


Respiraba al ritmo de tus latidos,

fuiste en mis ojos único horizonte,

guía marcando todos mis destinos,

fuente para mi sed, pan de mis hambres.


Después de darlo todo, ¿qué me queda?

la farsa de tu nombre entre mis labios

el golpe de un portón que se ha cerrado,

nada en mi pecho para un nuevo amor.


 Es curioso pero la fortaleza, la seguridad en uno mismo, a veces es consecuencia de la relación con la persona amada. A mayor amor, mayor c...