Si se te diera un sólo segundo más de vida, ¿Qué harías?...
UN SEGUNDO
Un día, un minuto, un segundo,
si pudiera disponer de solo un segundo más
—un segundo, un instante, nada—
no perdería el tiempo en suplicar una elegía
un Ave atque vale para Cátulo.
Sonreiría y le pondría muecas a la Parca,
me guardaría el último aliento,
la última palabra, que salió de tus labios
mirando al futuro, de un segundo,
con los ojos abiertos,
con las manos extendidas
hacia el horizonte de cualquier desierto
—al fin y al cabo, arenas infinitas—
donde mi mirada se perdería
por infinitos tiempos.
Un segundo, un instante, nada.
Si pudiera disponer de ese último segundo,
Y tú te encontraras en otro continente
—más allá del horizonte de mis desiertos—
viajaría trescientos mil kilómetros con la luz,
tan sólo para ir a tu encuentro
y respirar el aire de tu último beso.