lunes, 21 de marzo de 2022

 Este sábado celebramos, en el Espacio Literario Fernando Quiñones, un acto de homenaje a la mujer: "Grito de mujer", con motivo de su día internacional.

En esta ocasión la temática propuesta a desarrollar, en las diversas vertientes artísticas, fue "Nuestras Ancestras".

Mi colaboración la hice ¡vaya sorpresa!, en forma de poema. En esta humilde aportación hago una respetuosa referencia a la mujer, madre y compañera, que desde el principio de los tiempos ha venido soportando sobre sus hombros el peso de toda la humanidad. La historia es cíclica, siempre se repite, la paz, yo la definiría como el período que transcurre entre dos guerras ciertas. La humanidad no cambia y, aunque en nuestra desarrollada sociedad europea se ha avanzado lo indecible en derechos que igualan a hombres y mujeres,  desde el origen de la especie humana la mujer sigue cargando con sus hijos y llorando a sus muertos.


LA HUMANIDAD NO CAMBIA

Vuela un tul sobre la arena de Eritrea,

cubre los sonidos profundos del Atlas.

Arde el fuego a voluntad por vez primera,

retrocede la helada estepa de Europa.

Un bisonte ocre sobre la oscura roca,

la cueva, refugio y hogar que nutre y crea

una primitiva madre y compañera.

La nave de los tiempos que no claudica,

navega por tribus, pueblos y ciudades,

y vive las pestes, guerras y maldades,

llevando sobre sus hombros la familia.

Insiste la historia y la locura ajena

campa a sus anchas e inventa infiernos nuevos

y la misma mujer que saliera de África

carga con sus hijos y llora a sus muertos.


lunes, 14 de marzo de 2022

Hace treinta años la sonda espacial Voyager II llegó a las inmediaciones de Neptuno e hizo una foto de nuestro planeta tierra. Este no era más que un puntito azul en medio de una inmensidad negra, qué poquito somos, ¡que insignificantes! y nos creemos el centro del universo.

Hay más de sesenta guerras activas en nuestro descerebrado mundo, la mayoría de ellas causadas por problemas fronterizos ¿Qué fronteras se divisan desde Neptuno?, esas líneas divisorias no son más que producto de la idiotez humana y cuanto sufrimiento y muerte han causado a lo largo de la historia.

Nos sorprendemos de una guerra en pleno siglo XXI, en el corazón de Europa, y no nos damos cuenta que la crueldad del ser humano forma parte de nuestra esencia.

Extrapolemos situaciones: ¿Qué nos pasa cuando conducimos nuestro coche y otro vehículo hace una maniobra que nos afecta?, pues si pudiéramos lo matábamos, ¿no?. ¿Qué les pasa a los ultras de los equipos de futbol, que son capaces de matar a un fan del equipo contrario?, ¿Qué a las pandillas de jóvenes que se dedican a dar gratuitas palizas a los más débiles o al diferente?, ¿Qué a las Maras, a las bandas latinas?,¿Qué le pasa al que tanto amor prometió a la misma persona que hoy maltrata y elimina?.

Es la misma crueldad y la misma psicopatía antropológica la que nos lleva hacia la destrucción de nuestra especie, ¿Habrá cosa más estúpida, habrá idiotez más grande?


Mi bandera es tricolor:

color cielo, mar y arena,

con un escudo cambiante

como aurora boreal.

El mástil que la soporta,

hecho de bosque y de mina,

forrado de hambre y miseria,

palo es, destino y fortuna.

Y tiene lengua oficial,

sones de todas las lenguas;

su himno es pura sinfonía:

silencio de manantial,

percusión de la tormenta,

trino de todas las aves,

el canto de las ballenas.

Tiene ejercito mi nación

con armas convencionales

de virús y de bacterias,

de lava, seismos y mares

y rayos y tempestades.

Su moneda no se acuña,

es de cambio natural,

su nombre es amor fraterno,

sin problema inflacional.

Su bandera es tricolor:

color cielo, mar y arena

carece de cualquier frontera;

mi patria se llama Tierra.


 No es fácil evadir al dolor, como humanos que somos tendemos a encerrar, en el cuarto de los olvidos, todo aquello que nos produce dolor: la pérdida de un ser querido, de una mascota, el desamor, el abandono; en definitiva, cualquier trauma que nos haga daño. A veces, logramos vestir de amnesia voluntaria un mal recuerdo, pero de vez en cuando reverdece y vuelve a lacerar nuestra existencia con la misma fuerza o más que cuando se produjo el daño. Otras veces, es nuestro subconsciente el que se empeña en jugar al escondite en los suburbios del no tiempo para llevarnos, en sueño o pesadilla, a un mundo en el que no querríamos estar.

En fin, duelos son duelos y hay que pasarlos para sanar, demorar el dolor solo traerá dolor diferido.


OLVIDAR POR QUE NO DUELA

Se desmorona y aja, esa hoja que forma

una adusta careta y fortaleza,

al caer el invierno con firmeza

sobre el valle que guarda, y lo transforma

 

al recuerdo perdido ya de su horma,

cual olvido senil en su tristeza,

es causa de dolor y despereza

la lágrima que el huso hila y uniforma.

 

Unas abiertas alas, la memoria,

en que lo vivido y a la vez presente

trae aroma de pérdida y victoria.

 

Tengo mi alma, herida por el relente,

de la noche sin fin de nuestra historia

y de la amnesia cruel esquiva y ausente.


sábado, 26 de febrero de 2022

 Hoy, como todos los último sábados de mes, tuvimos tertulia poética. Esta vez los elementos atmosféricos quisieron asistir a ella y hubo que cambiar de ubicación, el Poniente clausuró el Parque de Genovés y nos acogió el baluarte de la Candelaria. Cualquier enclave es bueno para declamar.

El tema fue "El orgullo". Para mí es un sentimiento ancestral que se da tanto en seres humanos, como en el resto de la fauna de este planeta ¿Quién no recuerda algún documental de la sabana en la que la madre leona, después de cazar a su presa, la traslada orgullosa a donde la manada para alimentar a sus cachorros?, incluso algunos poetas le otorgan ese sentimiento a algún árbol, el orgulloso Carbayón, el humilde roble, la soberbia secuoya...

En mi poema de este finde utilizo los cuatro elementos sublunares o mejor conocidos como los cuatro elementos de la antigüedad presocrática, como referentes de la naturaleza del orgullo. En sus extremos el orgullo, o es soberbia, o es humildad.


LOS CUATRO ELEMENTOS

 

Aire, de tu prendado pecho bebo,

me embriago sin remedio

cuando se convierte en mi nombre

al susurro de tus labios humildes.

 

Aire, huracán que brama de tus ojos,

me aturde sin remedio

cuando se convierte en reproche,

por el grito de tus labios soberbios.

 

Tierra, la arena de tu piel desnuda

—todas las horas marca—

cae grano a grano, roce a roce,

la caricia de tus manos humildes.

 

Tierra, cual sismo que tu piel genera

—todos mis miedos marca—

temor de verte en otros brazos,

los que acaricien tus manos soberbias.

 

Agua, olas son las curvas de tu cuerpo,

sueños suaves de luna,

al alba, el vaivén de tus besos,

al designio de tu mirada humilde.

 

Agua, la tempestad que me sublima,

pesadillas de luna,

al alba el deseo se olvida,

designio de tu mirada soberbia.

 

Fuego, calidez de palabra y hogar,

—sol, tu pelo me abriga—

el verso que tu boca calla,

el poema de tus senos humildes.

 

Fuego, fulgor hiriente en la disputa,

el rayo que hende el alma,

amor que muere en el desprecio

del silencio de tus senos soberbios.



domingo, 20 de febrero de 2022

 Ayer, como muchos fines de semana, nos pasamos Oliva y yo por la Peña Juanito Villar. Profesional siempre atento,  agradable en el trato, amigo de sus amigos y amante de su familia, Momi, esa gran persona. 

Como normalmente hacemos, luego de un copioso y excelente almuerzo, conversamos un rato, nos contamos anécdotas de nuestro años, pues peinamos las mismas canas, y, entre chascarrillo y chascarrillo echamos un entrañable ratito. 

A él, como a su esposa, Esmeralda, le apasiona el arte y la literatura y le gusta como escribe este humilde poeta, por ello y en justa compensación, le he prometido que el videopoema de este finde va dedicado a él y a su mujer. Va por vosotros, querido amigo. Seguro que tú entenderás el mensaje.


ESMERALDA

Verde tu nombre joven,

en tu cárcel de piel cumple condena,

a donde su amor todo diga y cante

en la boca de lirios y azucenas.

 

Pliegas tus alas, velas

el limpio vuelo de la madrugada

aires del alba que aquel atesora,

en los lienzos de tu casa encantada.

 

El incendio de tus besos de entonces

ahora sofocas en la mirada.

¡Ay! los labios precoces

que dejas tatuados en la almohada.

 

Pues amabas reír y así reías

ignorabas las lagrimas lloradas,

él te regaló vida,

aquella de tus hombros olvidada.

 

Goza paz de sus brazos,

esos que siempre están y te respaldan,

y en noches y alboradas

tan solo beben tu nombre, Esmeralda.



domingo, 13 de febrero de 2022

 Con esta carta quedé finalista en el concurso "Cartas de amor de mar a mar":


SOL DE MEDIA TARDE

Buenos días, mi sol de media tarde:

Aquí me tienes rememorando costumbres antiguas sobre sentimientos nuevos. Vuelvo a utilizar el bolígrafo, para manchar con su sangre azul la inmaculada blancura del folio de 80 G, para decirle a tus ojos lo mismo que te confesé en el rellano de una casapuerta, cuando prolongábamos las luces del amanecer de la vida entre filigranas adolescentes.

Debo confesarte que casi perdí la práctica de la escritura manual, hoy en día las palabras tienen alma de teclas y suenan a clic, clic, antes de ser oídas en los labios lectores.

Mil millas náuticas nos separan, toda una mundanal distancia de tempestades y oleajes propios y ajenos. Pero me he propuesto construir, con esta carta, un puente que una nuestras dos orillas.

Tu orilla: mullida entre los cojines del sofá del salón.

 La mía: sobre la atestada mesa de mi escritorio, en el cuarto revestido de historias escritas por manos desconocidas.

Y, sin embargo, entre las mismas cuatro paredes, nos separan mil millas náuticas.

Hasta mi exilio me trae el aire una caricia olvidada, el tacto de tu pelo jugando a deslizarse entre mis torpes dedos, el susurro que me erizaba la piel y lograba estremecer cada rincón de mi cuerpo cuajado de juventud. La primera vez, la vez primera; al ritmo de nuestras miradas cómplices fundimos amor y pasión en los catorce versos de un poema.

Sobre un noray, en el gris hormigón del pantalán, desde donde zarpé un día hacia la lejanía imposible de mi isla doméstica, aprecié una lágrima extraviada que huía por tu mejilla hacia la inmensidad del mar. Quise, por un momento, volver para salvarla antes de que se ahogara en sus aguas, pero la desidia y el orgullo pudo más que el deseo de acudir en su ayuda.

Ahora, acudo al rescate del amor que lloró esa lágrima, espero que no sea demasiado tarde.

Levanto las persianas del amanecer y descubro cuando te amo, cuanto te echo de menos, y recorro la distancia entre nuestras dos orillas con esta carta. ¿Me esperabas?

 El 27 de noviembre, del pasado año, moría en Madrid María Almudena Grandes Hernández, sirva el videopoema de este finde, en forma de soneto, para homenajear a esta magnifica literata, luchadora hasta la saciedad por sus ideales y convicciones reflejados en cada una de sus obras. De toda la literatura que produjo, me quedo con un par de frases suyas que, en parte, definen su filosofía, la primera: "volver a vivir con dignidad, como nuestros abuelos"; y la segunda: la literatura es "vida para la gente que está viva, te permite vivir, además de tu propia vida, otras muchas vidas"




SONETO A ALMUDENA GRANDES

De pronto se me heló un nombre en los labios,

un día lo encontré, rendido el tango,

entre castillos de cartón y fango

un sábado de géneros y agravios.

 

Empoderada y sabia entre los sabios,

porque anduviste siempre al contrarrango,

de novela feroz, rabia y fandango,

vital ópera prima, cual Octavio,

 

Mujer sin estaciones de salidas;

quien escribió la pena de Malena

y se quedó sin aires en las huidas,

 

y se cuajó la sangre de la vena,

que trazaba renglones cortabridas,

para librar las manos de Almudena.




 Hay veces que por aparentar ser más eruditos forzamos el idioma hasta la impostura (click sobre imagen o enlace) EL IMPOSTADOR Hoy toca pon...