Cosas que pasan, se cuentan y no te creen, eso nos pasó ayer a Manuel, Pere, Ricardo y a mi...
FUERON TRES YANKIS
Es acaso por no existir razones,
cuando nos llega la mayor sorpresa,
unas manos extrañas que se estrechan,
incrédula dádiva de sabores.
Vinieron de alta mar en buque insignia,
a recalar remanso de estas aguas,
lengua de pólvora y acero de fragua,
capaz de confundir paz e ignominia.
Fue ayer noche, viernes trece, calle Ancha,
a donde el norte se hizo más humano,
rindiendo simpatía en avalancha.
unas palabras, unió cual estacha
dos mesas, mundos mucho más cercanos,
anónimos a los que dar las gracias.
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