sábado, 5 de septiembre de 2026

 No es lo mismo elegir su compañía, a veces deseada, que verse obligado a compartir la vida con ella...(click sobre imagen o enlace para ver videopoema)

A veces busco ese puerto de paz,

en el que ya no tengo soledades,

me despojo, sin pudor, de pesares

que lucen piel vana y superficial.

Recreo de su presencia morada

navego el silencio de siete mares

no le discuto a los santos altares

pues es otra la riqueza adorada.

Puedo mirar sin temor mis heridas

lamérmelas sin dar explicaciones

escupirme a la cara sinsabores,

de abdicar de la muerte y de la vida.

Para Mistral la noche desampara,

yo degusto de la misma receta,

si mi luna se pierde en la maleza

como su luna que cayera al mar.

Busco cual brigadista voluntario,

enarbolo sin pesar su bandera,

la cubro de versos, que son frontera,

de la misma soledad sin abalorios.

Ebullen los despojos de recuerdos,

aprietan el hígado, crujen  dientes

el olvido no sube la pendiente

de la soledad que sufren los viejos.


 A veces no sabemos dar el valor que merece lo logrado...(click sobre imagen o enlace para ver videopoema)

LA PIEL DEL IMPOSTOR

No vengas hacia mí, no soy quien piensas,

hay ventanas abiertas a la brisa,

soledades cerradas a los vientos.


Acurruqué en el canal de mi pecho

mis éxitos huérfanos de fanfarrias.

palabras cual cristales de Swarovski,

que nunca llegaran a ser diamantes.


pronuncio impostando sabiduría

trampantojo con sabor a nada

desmontando mitos de otras miradas 


Yo llegué, sí llegué y aún no sé cómo,

me desconsolaba el fin del camino

hacia donde conducían mis pasos

—calzados en otros pies de mi número.


¿Quién guio mi mano a través de estos versos?

¿Quién celebro por mí las ediciones?

¿Quién firmó la insulsa página en blanco?


No sé sentirme, siquiera sé hallarme

sólo vivo en la piel del impostor,

aunque ya nadie se percate de ello.


 Del el lugar desde donde miro tan solo se ve belleza, mar y tierra divina: Cádiz. (click sobre imagen o enlace para ver el videopoema)

DESDE MI ATALAYA

La serena luz ondea las olas,

apenas el día, muda la orilla,

distraídas almenas, fría niebla,

impide amanecer al horizonte

delineando el alba en mi atalaya.

Todo es azul aparecido el orto,

espejo de plata corona el día,

a la reina viuda de las gaviotas,

le atrae el reino de las mojarritas,

castillos, cuarteles,  piedra ostionera,

guardas de pinzas, golas de coral

coñetas al tanto de las mareas

arrecife que rompe las arenas

isla enamorada que embauca al mar.

Todo se dibuja ante la mirada

de un viento con disfraz de vendaval

levantando las faldas, 

revelando vergüenzas,

como guiñoles de ropas tendidas,

en el teatro afín de las terrazas

inventan un cuento de viento y sal.


 Antoine de Saint-Exupèry vistió de su filosofía una de mis más bellas lecturas de niñez, de juventud, de madurez y ya casi de vejez. Siempre descubro algo nuevo entre las páginas de El Principito. (click sobre enlace o imagen para ver videocuento)


ODA AL PRINCIPITO

Yo nunca fui niño ni tampoco baobab, fui una especie de farero sin faro, tenía unos ochenta años cuando lo vi —realmente aparento ocho mal cumplidos.

Era famélico, sólo cuarenta y siete páginas, un dibujo número uno y otro número dos, un cordero encajado que se comía las rosas, y exactamente cuarenta y tres puestas de sol

Comprendía a los asteroides del 325 al 330 y uno vestido a la turca llamado B 612.

Creo que con ocho años se puede ser mayor y con ochenta recién cumplido ser un niño, y esto lo digo fehacientemente…uhm me gusta esta palabra, sabe a verdad, y eso que empieza por feha...

Lo que nunca llegué a ser es un hombre serio, ahora que lo leí, lo entresaqué de entre sus disparatadas líneas, a mis ochenta recién cumplidos, me entero de lo que es un hombre serio.

Me propuse domesticar a una sombra, misión absurdamente imposible, soy farolero sin farol, no produzco sombras, y las que nacen con el sol desaparecen veintitrés veces tras tres volcanes, uno de ellos creo que extinguido; no me da tiempo ni a saber sus nombres.

Pasa todo tan rápido, únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios. Con esta actitud son capaces de detener el tiempo en un paisaje y atravesar el cristal con su nariz hasta percibir el aroma del rubio trigo. Son capaces de encontrar, en medio del trigal, una desaliñada amapola, que, no nos engañemos, ya nacen así de desaliñadas. Y es que solo los niños saben lo que buscan.

Yo, soy casi niño, ya que casi sé lo que busco, casi busco sabiduría, el agua que sofoca la sed del alma y no hay desierto que la sacie por muy bello que nos parezca.

Eso me consuela, como la risa tintineante de las estrellas, cascabelillos que saben reír. Yo también sabré desprenderme de mi corteza tras la mordedura de la serpiente amarilla, mi cuerpo pesa demasiado para alcanzar mi sueño y no me pone triste una corteza vieja que se abandona.

Me espera mi rosa, vestida de gotas de rocío, ella que tan sólo tiene para defenderse una garra de cuatro espinas, ha sobrevivido a mi ausencia, a los baobad, a la erupción del volcán extinto y a los veintitrés amaneceres. 

Me saludan a la vuelta mis vecinos de los asteroides del 325 al 330, yo que nunca dejé que una de mis preguntas quedara sin respuesta, fui repitiendo una en mi viaje de regreso: quinientos millones de rosas, ¿qué tiene de especial la que me espera en B 612?

La respuesta la supe al llegar a mi casa, y es que sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos.


 Y un día se marchó, no miró atrás, pero nunca dejó de ser niña...(click sobre imagen o enlace para ver videopoema)


NANA DE LA NIÑA GRANDE La noche herida se vistió de día, un dosel de brisas cubre la cama, tu antebrazo lánguido se derrama, aborda tibio la sábana fría. La luna aviesa disputa a la aurora el silencio ácido de su partida, enerva los vientos tan afligida sin asumir, que ya le llegó su hora. Traté de entretenerte en mi almohada, canté la nana de la niña grande, de lágrimas de miel tu tez manchada. Alteré las horas de los estambres de los relojes de flores marcadas, por engañar la luz y su raigambre. Porque la niña grande no se vaya capaz soy de ceder ante el pirata, que me ganó su amor en la batalla, perderme indigno por esa injusticia, un platillo vacío entre las manos, suplicando limosnas de caricias. Durmió la niña grande en mi regazo, me así al brazo lánguido que derrama para que nunca llegue la mañana, antes de disfrutar su último abrazo.


 Que trabajo nos cuesta reconocer nuestros errores, tanto que, a veces buscamos a quien echar la culpa para no reconocerlos. (click sobre enlace o imagen para ver videopoema)


DÉCIMA DE LA CULPA


Que la vida sólo fue un suspiro

tarde nos vinimos a dar cuenta,

las edades no nos atormentan,

cuando verdeamos los sentidos


Se van bifurcando los caminos

libre de albedríos escogemos,

ante los errores fingiremos,

de los aciertos siempre cobramos

y si acaso nos equivocamos

la culpa es toda para el vecino.


 El videopoema de este finde va dedicado a una persona que sufre de agorafobia, a mi querida amiga poeta Charo. El mundo te espera fuera, ¡sal a disfrutarlo! (click en imagen o enlace para ver videopoema)


Ruge el león de las aceras,

rugido gris y amenazante, 

en la estridente jungla de cemento

silencia las voces de los débiles,

sella puertas como barrotes

de una etérea cárcel urbana

donde el verso libre cumple condena,

donde la soledad es elegante.

El tiempo se consume en idiomas,

la rabia se concentra en poemas,

el sol sale y se pone en la esfera,

de su limitado universo salvaje,

domado por un mundo de alcoba,

en que el más allá es un equipaje

imposible de sacar a las afueras.

Todo se vuelve deseo insano,

un negarse al gozo y al transporte,

un no tener más destino escrito

que el de las rayas de sus manos.

Mientras la tierra sigue girando

las palabras se diluyen en el camino,

lo que te perdiste ya está perdido,

lo que te queda por vivir está esperando.


En los tiempos que nos ha tocado vivir, cuan difícil es respetar las ideas de otros, estar dispuestos a reflexionar sobre nuestras propias i...