A veces, se llega a amar tan intensamente, que se puede llegar a pecar de ingenuo
INGENUO
A pies juntillas acaricié tu nombre
por la ladera de mis entendederas,
a ciegas me deje llevar de tu mano
hasta el remoto confín de tu cobijo,
Sin embargo, en las líneas del sendero,
nunca me sentí perdido, aún en sueños,
disfruté de caminar siempre a tu vera,
tu aroma señuelo, tu calor abrigo,
el tono de tu voz adereza el aire
que, aunque sin pretenderlo, yo lo respiro.
dibujé ángeles de nieve con tu rostro,
empañé espejos del vaho de tu aliento
y escribí de versos nuestras iniciales.
Ahora, caída la venda en las palmas,
tan desnudo como Adán en tu paraíso
sin una hoja de parra, expuesto al peligro,
por vez primera me reconocí ingenuo,
gobernando tu reino de los ilusos
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