Es curioso pero la fortaleza, la seguridad en uno mismo, a veces es consecuencia de la relación con la persona amada. A mayor amor, mayor certeza.
Si en alguna ocasión me ves rendido
niégame los nuevos amaneceres,
no mereceré recibir al orto,
entrégame el escudo de tu pecho
haz de este monigote, tan cobarde,
el catafracto al trote más temible.
Si alguna vez me ves ido en la duda,
detráeme el aroma a madrugada,
dona al olvido la dama de noche,
vela mi duda al pliegue de tu sábana,
al fuego de tus labios por fraguarla,
siendo ser a este indeciso fantoche.
Si tu piensas que soy roca encurtida
a la que no le afectan temporales,
efigie sin ver caer una lágrima,
unos labios vírgenes de lamentos.
mírame, porque sin ti no soy nada,
eres orto y ocaso, mi única certeza.
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