Poema creado en la interpretación lírica de una pintura de la artista brasileña Ara Villela
Sangra por las dos heridas el lienzo
una sangre dorada y luminosa
vertida marea que busca orillas,
y entre sombras avanza y se desplaza.
Nudillos de una mano ensombrecida
tocan, sobre azules, una sonata,
de repente cual rayos de tormenta
las dos heridas truenan y se apagan.
Nada es según parece, ni las manchas,
oscuras: cielo, mar, tempestad, calma,
ilusión de pincel de agua salada
sobre una sábana de arena blanca
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