sábado, 14 de marzo de 2026

 Mucho le he escrito y poco es cuando se trata de la tierra que a uno lo vio nacer. Que mejor empiezo de año que escribiéndole a Cádiz, mi cuna de sal.

(click sobre imagen o enlace para ver el videopoema)

SINFONÍA

A remos de mi guitarra,

sobre una mar en calma de versos,

surcando noches de arenas y estrellas,

recogiendo escombros de un imposible,

busqué acordes en las alargadas alas

de gaviotas blancas de nieve y plata,

en la calichas de blancas azoteas,

en el hielo picado de los puestos,

en las enaguas blancas que una vez 

tuvieran la tersura del almidón.

En la blancura de una playa de cristal,

mixtura del mortero de cal de tus paredes,

vislumbré notas sueltas, perdidas en tus albas.

Subí todos los peldaños de una torre mirador

cianótico ya, tragué de una bocanada

la milenaria sal de la mar atlántica, 

y allí estabas, ropa tendida bajo mis pies,

desnuda con aroma a malecón,

y el pecho dorado de torre catedralicia.

Como si no quisiera morir un día más

el sol se acurrucaba entre tus dos castillos,

tú, impasible, mirabas al oeste,

soñando sus sones, sus sones, sus sones

entonces dejé de buscar

ante mis ojos, como Venus Anadiómena,

de espuma fuiste al fin canción


 Hoy utilizo este espacio para desearos Feliz Navidad, que tengáis una excelente entrada de año y que los Reyes Magos hagan realidad vuestros sueños (Click sobre imagen o enlace para ver videopoema)

Devino el tiempo un reflejo pasado,

luciérnaga vaga que deambula

entre los rincones de la memoria,

entresaca hilos de ovillos guardados,

sucede al día lo que un día fue.


Ocurre siempre lo mismo

quizás sea un bajón de las defensas

una consecuencia del frío invierno,

unas fechas tejidas de recuerdos

tal vez de aromas de almendras y miel.


Me puse mi traje de navegante

para diseñar nueva singladura

por el mar de la lista de contactos,

encontré la isla perdida de un nombre,

mi huella en el verde de la pantalla.


Bajé a la bodega de mi  bajel,

corso sin parche ni pata de palo,

de la vieja botella de John Haig

me serví una copa de roble añejo

y brindé por aquella isla perdida.


Sonó, cual sirena de buque en niebla,

una pitada larga, dos más cortas

sino de mi velero sin bandera

el tono electrónico de llamada,

la música impaciente de la duda.


Un silencio eterno, el peor silencio

De repente una voz, su voz: 'Sí, diga'

y, de pronto, se borraron los lustros,

¿Sabes quién soy? silencio al otro lado,

Solo llamaba para desearte Feliz Navidad.


 ¿Dependemos de las decisiones de un ser superior? ¿de alguien que juega a los dados con el universo? ¿o somos, simplemente, fruto de nuestras decisiones? (Click sobre enlace o imagen para ver videopoema)


DESTINO

Acabará el día como empezó,

a expensas del falso libre albedrío

de nuevo sin sueños realizados,

con la esperanza vana en el destino.


Suerte o destino, es la dicotomía

cuarenta y nueve números deciden,

todo al ganador, nada al soñador,

acabará el día como empezó.


No sé si me consuela el estoicismo,

o habré de asumir la simple verdad:

soy existencia que precede la esencia.


Mis pasos sellan el fin definido,

mis huellas son heridas del sendero,

cadena inmutable que acuerda todo.


¿Pendemos de un forzoso plan ajeno?

o quizás, son culpables nuestras cábalas

sólo sé, que hoy seré yo quien decida

no acabará el día como empezó.


Hoy elegí poder brindar con vosotros.

hoy, el destino, quizás se cumplió, ¡o no!


 Me niego a conformarme con la imagen que me devuelve el espejo, sé que detrás de esa imagen empañada de vaho, está la imagen del niño que fui.

(Click sobre imagen o enlace para ver videopoema)


NUNCA JAMÁS

Hoy dejé la ilusión en el cajón del olvido

desperté en un tálamo que no reconocía,

una ignorada alcoba, vi como amanecía

la mañana sin alma, una avenida sin ruido.


Desnudo era de piel, de dudas era vestido,

por un cuerpo ajeno el agua tibia me corría,

me sentí pergamino de lectura vacía,

como vulgar palimpsesto, un arcano escondido


Alguien esbozó, sobre la mampara empañada, 

unas palabras ignotas, anónima rúbrica,

la atolondrada imagen de una vida borrada, 


tras el vaho del espejo, una faz que replica

la del niño que fue de mi niñez habitada

aquella que el país de Nunca Jamás suplica


 Mucho le he escrito y poco es cuando se trata de la tierra que a uno lo vio nacer. Que mejor empiezo de año que escribiéndole a Cádiz, mi c...